Antropologías incómodas

Antropologías incómodas | Controversias institucionales, disciplinares y humanas

Las antropólogas Mariela Eleonora ZabalaMelisa Rodríguez Oviedo y Fabiola Heredia, indagan sobre los orígenes de la Antropología Física y su devenir en Bioantropología, en los inicios del actual Museo de Antropologías. Repasan los aportes y el desempeño docente del Dr. Alberto Marcellino. Y se preguntan: ¿Cuánto es posible historizar el desarrollo de un campo disciplinar sin dar cuenta de las controversias institucionales, disciplinares y humanas?  


Las antropólogas Mariela Eleonora ZabalaMelisa Rodríguez Oviedo y Fabiola Heredia, indagan sobre los orígenes de la Antropología Física y su devenir en Bioantropología, en los inicios del actual Museo de Antropologías. Repasan los aportes y el desempeño docente del Dr. Alberto Marcellino. Y se preguntan: ¿Cuánto es posible historizar el desarrollo de un campo disciplinar sin dar cuenta de las controversias institucionales, disciplinares y humanas?

 

Antropología Física

Entre fines del siglo XIX y principios del XX se va consolidando la Antropología Física en Argentina. Esta área disciplinar abogará por la realización de estudios comparativos de los restos óseos humanos, indagando en sus patologías, deformaciones, tamaños de las partes esqueletales, entre otros aspectos. Estas indagaciones derivaron en la jerarquización de unos grupos humanos por sobre otros. Lo que sirvió de sustento a teorías que con el propósito de la búsqueda de la perfección de la especie humana, dieron por resultado perspectivas racistas e higienistas. Esto se debía principalmente a que se trataba de un abordaje científico del ser humano no necesariamente articulado con su contexto social.

Con el correr de los años y el desarrollo de la disciplina se configuró desde mediados del siglo XX, lo que hoy conocemos como Antropología Biológica o Bioantropología. Esta rama de la Antropología se destaca por utilizar un punto de vista evolutivo, comparativo y biocultural para comprender las causas y trayectorias que han dado origen a la variabilidad biológica, tanto de humanos como de primates no humanos. Conocer de Bioantropología nos permite comprender el carácter discrecional del uso de la idea de raza, que se fundamenta principalmente en nuestras propias concepciones sociales.

Desde la fundación del Instituto de Arqueología, Lingüística y Folklore “Dr. Pablo Cabrera”, en 1941, -institución predecesora de nuestras instituciones destinadas a la formación e investigación en Antropología-, existía la expectativa del desarrollo de las diferentes disciplinas, entre ellas la Antropología Física. Entre los años 1955 y 1956 se incorpora Alberto José Marcellino como estudiante con tareas ad honorem. En 1967, ya titulado en Medicina, fue designado jefe de la sección de Antropología Física en el Instituto de Antropología. Está última creada bajo la dirección de Antonio Serrano.

En paralelo, dicta clases sobre “Poblamiento de América y Etnología Histórica Aborigen de la República Argentina” en la materia Prehistoria y Arqueología de la carrera de Historia de la Facultad de Filosofía y Humanidades. Al año siguiente participa como docente, junto a Eduardo Berberián, en el cursillo “Bio-antropología y Arqueología Argentina” en esa misma carrera, al tiempo que comenzó a dictar en el profesorado de Biología, de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, la materia “Antropología Biológica y fundamentos de la etnología”.

En 1977 concreta un cargo de dedicación exclusiva en la FFyH, con el que desempeñará sus tareas docentes y a las que sumará posteriormente las labores como director del Instituto de Antropología entre 1980 y 1985.

Alberto Marcellino

Alberto Marcellino nació en la ciudad de Río de Cuarto, en 1937; y falleció el 3 de julio de 2021, en la Ciudad de Córdoba. Alcanzó el título de médico y luego de doctor en la misma disciplina en la Universidad Nacional de Córdoba. Se dedicó a la enseñanza e investigación científica y sentó bases significativas en el campo de la por entonces Antropología Física, disciplina antecesora de la Antropología Biológica.

Como científico fue reconocido por haber aplicado por primera vez en América del Sur el análisis multivariado en estudios de poblaciones humanas originarias junto con José Cocilovo. Fue pionero en la aplicación de dermatoglifos en el estudio de etnias sudamericanas. Además inició las investigaciones en crecimiento y desarrollo infanto-juvenil y en genética de poblaciones. En 1974, creó el primer Laboratorio de Genética y Hemotipología Antropológica, del país. Llegó a ser Investigador Principal del CONICET. De acuerdo al paradigma científico de la época fue incorporado como miembro académico de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba y de Buenos Aires. Y recibió el premio a la Producción Regional de la Secretaría de Cultura de la Nación.

Foto: Antigua fachada y ubicación del Museo de Antropología de la UNC -Detrás del Comedor Universitario-, hasta el año 2001
Investigaciones

En una de las últimas entrevistas que brindó Marcellino, realizada en febrero de 2019, entendía que “la Antropología Biológica busca descubrir quiénes y cómo fueron los hombres pretéritos, determinar su antigüedad y sus relacionamientos intergrupales, sus desplazamientos geográficos y los cambios morfológicos en el tiempo así como, finalmente, las causas de su extinción”. Desde esta perspectivas realizó numerosas investigaciones entre las que se encuentran las realizadas en yacimientos arqueológicos como Los Molinos, Copacabana y El Ranchito, en Córdoba, formando diferentes colecciones. Algunas de las cuales se conservan en la Reserva Patrimonial del Museo de Antropologías de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC. Describió, además, las pictografías de los sitios Cerro Puntudo de Sobremonte y en Casa Pintada en Río Cuarto.

Tanto lxs estudiantes de grado y posgrado, como becarixs e investigadorxs que fueron dirigidxs por Marcellino generaron nuevas líneas de indagación y equipos de trabajo. Tal fue el caso del Dr. Darío Demarchi, quien fue acompañado por Marcellino en los diferentes trayectos formativos. Dermachi creó el Laboratorio de Bioantropología del Área Científica del Museo de Antropologías (FFyH) y en el Instituto de Antropología de Córdoba (IDACOR), además participó activamente en la creación de la Licenciatura en Antropología, y de un modo especial en el Área de Bioantropología de la misma carrera. A su vez, en la Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales de la UNC, la Dra. Sonia Colantonio y el Dr. Juan Bajo dieron continuidad a la enseñanza y a la investigación tras su formación acompañadxs por Marcellino. Él sostenía que: “Un buen docente sabe dónde buscar las cosas, no es que sabe todo. Es la posibilidad de formar recursos humanos. A mí me gustaba dar clases. Enseñé quince años Antropológia Médica en la Carrera de Medicina y en paralelo fui docente de Biología hasta que me jubilé”. Dirigió treinta y siete tesis de grado y siete tesis de doctorado.

La tortuguita del Museo y otros aportes

En lo que luego se conocerían como las excavaciones del sitio arqueologico del “Yacimiento de los Molinos”, ubicado en las márgenes del lago del mismo nombre, del Departamento Calamuchita halló un tortero. Se trata de una pieza en hueso, que tiene tallada una pequeña tortuga. Esta tortuguita desde el año 2002, fue motivo de inspiración para creación del primer logo del Museo de Antropologías. Hoy la pieza “La tortuguita del Museo” se encuentra exhibida al público en una de las salas de esta institución. Los trabajos en aquella excavación se realizaron desde 1957 junto a otros colegas, dirigidos por Alberto Rex González.

Podcast: Vidas de la Antropología en Córdoba

 

Para conocer más sobre el hallazgo de la tortuguita, se puede escuchar el podcast: Vidas de la Antropología en Córdoba.

En el campo de la Arqueología de Córdoba algunos de sus trabajos se encuentran publicados en el vol. 3 de la Revista del Instituto, tales como: “Un hacha excepcional de la provincia de Córdoba” y “Arqueología del yacimiento de los Molinos”. “El nombramiento sería un justo reconocimiento a las tareas que desempeña”.

Estos trabajos pueden ser descargados del Fondo Documental Reserva Patrimonial del Museo de Antropologías. Exp. 2469 letra I año 65- 5/2/1965: El yacimiento arqueológico de Los Molinos

También realizó estudios de restos óseos humanos del proyecto arqueológico realizado en Alamito, Catamarca durante la década de 1960. Proyecto dirigido por Víctor Núñez Regueiro, quien luego incorporó los resultados de estos estudios en su tesis doctoral.

Juicio Académico: 16 razones

Ente los años 1983 y 1988, Alberto José Marcellino se ve implicado en un juicio en el ámbito académico de la UNC, que termina desestimado. Para conocer sobre el hacer disciplinar y las formas de institucionalizar las ciencias resulta importante conocer sobre los diferentes momentos de conformación del campo disciplinar, incluso aquellos que pueden tornarse incómodos. Uno de estos casos es el Juicio Académico que tiene como protagonistas a dos ex directores del por entonces Instituto de Antropología, Eduardo Berberián (1976-1980) y Alberto Marcellino (1980-1985). Sin embargo, hubo otrxs integrantes en aquella disputa que pertenecían a diferentes secciones del Instituto.

Foto: Irina Morán. Pabellón Argentina de la Universidad Nacional de Córdoba, ubicado en Ciudad Universitaria.

¿Cuáles fueron entonces las razones que llevaron al Marcellino a estar implicado dentro de un Juicio Académico en el ámbito de la UNC, durante los primeros años de la recuperación democrática del país?

Tras dos años donde se sucedieron diferentes hechos que terminaron en notas, disposiciones y diversas medidas administrativas, el 15 de marzo de 1983 se logró consolidar una primera, pero extensa, denuncia en su contra. Así, el 26 de marzo de 1985, en una sesión del Honorable Consejo Superior Provisorio se llevó a cabo la sustanciación de un Juicio Académico –Resolución N° 34/85–, que tuvo como protagonista a Marcellino en su carácter de Director del Instituto de Antropología.

Las denuncias realizadas en su contra fueron esgrimidas por otrxs trabajadorxs con diferentes actividades y funciones: Eduardo Berberian, Luis Heredia, Héctor Maganani, Cecilia Ulla, Carlos Romero, y Leonor Federici. A ese mismo expediente, se sumaron las denuncias de Ada Nota y Zulema Sanmartino de Lenain, quienes por aquellos años desarrollaban tareas de secretaría y en la biblioteca del Instituto de Antropología, respectivamente.

Razones

1) Desmantelamiento del Área de Arqueología.
2) Intención de transformar el Instituto de Antropología en Instituto de Antropología “Biológica».
3) Responsabilidad por la destrucción de valiosas piezas arqueológicas sin que se las restaurara;
4) Actitud hostil del Dr. Marcellino hacia los investigadores que no hacían trabajos de Antropología Biológica.
5) Supresión de la Sección Etnología (en formación).
6) No haber solicitado el Dr. Marcellino su reemplazo en la Dirección, en virtud de la votación convenida.
7) Actuación autoritaria que retrasó la marcha de la actividades, creó obstáculos y transformó el Instituto en un ámbito de conflictos institucionales y personales; supresión de seminarios semanales, reuniones con los jefes e investigadores e imposición de criterios sin discusión;
8) Negativa de autorización al Licenciado Romero para participar en trabajos de asesoramiento científico a la Municipalidad de Río III y su separación del cargo.
9) Obstaculización a los Licenciados Magnani, Ulla y Heredia para el desarrollo de sus tareas específicas.
10) Suspensión de la publicación de la Revista del Instituto de Antropología.
11) Imposición de tareas de inventario a las Licenciadas Ulla y Federici sustrayéndolas de las específicas.
12) Prohibición de retirar libros a la Licenciada Ulla y a los otros docentes investigadores que no lo fueran del Instituto.
13) Malos tratos a la Secretaria señora Zulema Sanmartino de Lenain y apertura de correspondencia a ella dirigidas.
14) Hostigamiento a la Bibliotecaria del Instituto señora Ada Nota.
15) Conflictos con el Prof. Antonio Serrano, Lic. Nicolás de La Fuente y Dr. Eduardo Berberian mientras se desempeñaron como Directores del Instituto.
16) Irregular manera de entregar correspondencia dirigida al Licenciado Romero.

A lo largo de este conflicto, se recopiló información, se tomó declaración a diferentes testigxs, se valoró la documentación que aportaron las personas implicadas, entre otras acciones pertinentes, a fin de valorar la causa en su conjunto. Sin embargo, la dilación en el desarrollo del proceso, duró más de cinco años.

Recién el 13 de octubre de 1988, el Tribunal Académico a cargo, integrado por el Dr. Roberto Miatello, Dr. Arturo Garcia Astrada, Dr. Fernando Martínez Paz, y el Abogado Roberto Obrist, tras valorar la información recabada, analizar las evidencias y el contenido de los testimoniales de cada implicado, resolvió desestimar las denuncias del caso, a través del siguiente dictamen.

“Finalmente, el Tribunal dejó constancia que, dada la variedad, el número y la acumulación de cuestiones que contienen estas actuaciones y a que los hechos responden a momentos y circunstancia comprendidas en un lapso prolongado, para elaborar estas conclusiones ha tenido en cuenta estrictamente lo que ha sido planteado como materia propia y competencia del juicio académico o entendiendo que no le correspondería avocarse el análisis de hechos que la autoridad decidió considerar por otros medios administrativos. Por todo ello y lo dispuesto en el artículo 15 de la ordenanza 17/77, este Tribunal estima que las denuncias deben ser desestimadas y así lo hace saber al Honorable Consejo Directivo”.

Luego de estas conclusiones, y la posterior toma de conocimiento por parte del Honorable Consejo Directivo de la Facultad de Filosofía y Humanidades, se emitió una Cédula de Notificación, dirigida a cada una de las personas que integraron el Juicio Académico, a partir de la Resolución N°198,  que decía:

SE HACE SABER A USTED QUE EN EL EXPEDIENTE 12-86-32187 Juicio Académico al Dr. Alberto Marcellino.  SE HA DICTADO LA SIGUIENTE RESOLUCIÓN. H.S.D 198.

       “Art. 1.°: Desestimar las denuncias formuladas por el Dr. Eduardo Berberian y los Licenciados Hector Magnani, Carlos Romero, Luis Heredia, Leonor Federici y Cecilia Blanca Ulla y las señoras Zulema Sanmartino de Lenain y Ada Nota en contra del Dr. Alberto Marcellino”.

De manera posterior, de uno lado y del otro de las personas implicadas en este juicio, se cruzaron una serie de cartas publicadas en el diario La voz del Interior, donde se daba cuenta de los distintos puntos de vista, controversias y sentires generados en torno al dictamen emitido por la Universidad Nacional de Córdoba.

Expediente Nº 21-83-237014, del Juicio Académico

Controversias humanas, disciplinares e institucionales

El juicio académico, y su posterior sentencia, tuvieron consecuencias hacia el interior y por fuera del Instituto. La Facultad de Filosofía y Humanidades concedió en el año 1986 que el cargo de investigador que tenía el Dr. Marcellino en el Instituto de Antropología, pudiera pasar a la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales para continuar la tarea docente en la carrera de Biología, en la cátedra de Antropología Biológica y Cultural hasta su jubilación, quedando de esta forma desvinculado de la FFyH. Así la dirección del Instituto, actual Museo, quedó vacante hasta el año 1997.

Escribir sobre el Dr. Marcellino implicó habitar la incomodidad, las controversias y las tensiones. Todo indica que las opiniones sobre el juicio académico realizado en su contra, no han quedado saldadas hacia dentro de la propia comunidad antropológica de la UNC como tampoco de la FFyH. Pero ¿Cuánto es posible historizar el desarrollo de un campo disciplinar sin dar cuenta de las controversias institucionales, disciplinares y humanas? ¿Qué hacer cuando se investiga sobre la trayectoria de personas, momentos y/ o hechos que para otras personas se tornan crueles, hostiles, e incluso condensan una carga de dolor? Ya que en términos de las relaciones humanas esto representa desgastes, sentimientos de injusticia, de impotencia y deseo de olvidar.

Al mismo tiempo, dar visibilidad a estas controversias nos permite advertir los modos en que tanto los conflictos como la posibilidad de reflexionar sobre los mismos han sido constitutivos de la disciplina  antropológica en general y con las particularidades señaladas en el contexto local. En cada congreso o jornada de Antropología ocupan lugar las discusiones sobre el quehacer profesional y sus consecuencias con posiciones -muchas veces- fuertemente críticas. Las connivencias con las lógicas colonialistas de los comienzos disciplinares son ampliamente conocidas. Y en particular el rol que tuvo la Antropología Física como justificativo científico para políticas de segregación social, tampoco es algo desconocido y ciertamente muy cuestionado. Entonces, ¿Cómo reflexionar desde una distancia crítica, pero comprometida con aquellas causas o sucesos que nos interpelan e interpelan nuestro campo profesional? A esta inquietud podríamos sumar las que derivan de la resistencia que producen las intersecciones que la Antropología promueve en la incorporación de conocimientos de “lo bio” en la concepción de ciencias humanas y sociales para la comprensión de los fenómenos.

Este fragmento de historia disciplinar también nos habilita a cuestionarnos sobre ¿Cuáles son los medios que brinda la Universidad Nacional de Córdoba para dirimir los conflictos interpersonales, disciplinares e institucionales? Sin dudas, el contexto donde se produjeron estos hechos estaba permeado por las lógicas autoritarias propias de los gobiernos de facto que los precedieron. Es por ello que los instrumentos de resolución de conflictos generaban expectativas que excedían su alcance ante la esperanza que brindaba el retorno de la democracia. Por esto mismo prontamente esos instrumentos resultaron insuficientes e ineficaces.

Así lo personal, disciplinar e institucional se entrelaza y nos habla del hacer científico, situado en el ámbito universitario y nos lleva a pensar en el presente. La trayectoria de Alberto José Marcellino nos permite historizar sobre la Antropología Física y la Bioantropología en la UNC, más allá de los relatos de los centros de producción hegemónicos del país conociendo sobre las especificidades del desarrollo disciplinar local. También podemos discurrir sobre los modos de configuración disciplinar en un pasado que se proyecta más allá de las instituciones vigentes en la actualidad. Marcellino fue sin duda una persona polémica dentro del ámbito universitario, por lo que conocer su desempeño invita a reflexionar sobre la incomodidad necesaria de cualquier acción de memoria.

Dra. Mariela Eleonora Zabala -Docente e investigadora CONICET/UNC.
Lic. Melisa Rodríguez Oviedo -Becaria doctoral CONICET/UNC.
Mgter. Fabiola Heredia– Directora del Museo de Antropologías de la UNC.

Fotos: Archivo de la Reserva Patrimonial del Museo de Antropologías de la UNC.